Por el – Dr. Esteban Marsal – –

Todos sabemos que fumar hace mal y las advertencias en las cajetillas de cigarrillos hablan de forma muy clara. La OMS define al tabaquismo como la primera causa de muerte fácilmente evitable. En un cigarrillo hay muchas sustancias nocivas: además de la nicotina (un pesticida que provoca dependencia), hay cerca de 4000 sustancias químicas peligrosas, entre ellas el monóxido de carbono (gas altamente tóxico para la oxigenación de los tejidos), y cerca de 60 sustancias cancerígenas (hidrocarburos aromáticos, sustancias radioactivas, etc.), que, unidas a la alta temperatura de la combustión, constituyen verdaderos venenos para elorganismo. El tabaquismo, también, representa el factor más importante de riesgo de infarto de miocardio en los jóvenes, sobre todo en las mujeres.

De un punto de vista epidemiológico y tomando el informe sobre el control del tabaco de la OMS, sabemos que la prevalencia actual del consumo de tabaco es del 30% en los hombre y del 14% en las mujeres.

La nicotina aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial, favorece el estrechamiento de las arterias y modifica las grasas componentes en la sangre. El monóxido de carbono presente en el humo de tabaco reduce la cantidad de oxígeno en la sangre porque se une a la hemoglobina de forma mucho más estable que el oxígeno, interfiriendo en la liberación del oxígeno en los tejidos. En cuanto a la acción sobre el metabolismo de los lípidos, el tabaquismo incrementa el colesterol malo y tiende a mantenerlo en el interior de los vasos, favoreciendo su acumulación, lo que causa la formación de placas vasculares y posteriores oclusiones. Las arterias afectadas pertenecen a todo el aparato vascular pero, en particular, el daño se concentra con mayor frecuencia en las coronarias (las arterias que irrigan el corazón), en las carótidas (las arterias que irrigan el cerebro) y en las iliacas (las dos bifurcaciones de la aorta que transportan el oxígeno a los miembros inferiores).

Los daños del tabaquismo sobre el aparato cardiovascular alcanzan también a los llamados fumadores pasivos: bastan sólo 30 minutos de exposición en un ambiente cerrado para provocar espasmo cardiaco.

Un estudio reciente ha revelado que el 95% de los pacientes que habían experimentado un infarto de miocardio antes de los 36 años de edad, son fumadores. Los fumadores de edad menor a 36 años tienen un riego 6 veces mayor de infarto agudo de miocardio, independientemente de la hipercolesterolemia o de la diabetes mellitus. No dejar de fumar después de un infarto de miocardio es el factor de riesgo más importante para la recaída entre los pacientes de edad igual o inferior a 36 años que sobrevivieron a un infarto agudo de miocardio.

Gracias un estudio científico que duró 25 añosse encontró que la esperanza de vida de los fumadores se reduce a la mitad con respecto a los no fumadores. Por otra parte, una modificación del hábito de fumar producido en los primeros 5 años de observación genera, en el curso de los siguientes 20 años, una reducción de más del 50% del riesgo coronario para aquellos que cambiaron de 20 a 0 cigarrillos por día, y un riesgo mayor de más del 100% de los que han pasado de 20 a 40 cigarrillos al día.Las pruebas derivadas de estas observaciones son que el dejar de fumar puede reducir significativamente el riesgo cardiovascular de un individuo.

También se ha observado que la frecuente asociación, desde la adolescencia, del tabaquismo con el uso de anticonceptivos de estrógeno-progestina aumenta los niveles de colesterol en la sangre antes de la menopausia.Éste fenómeno contribuye significativamente al desarrollo de la aterosclerosis, enfermedad en la que la placa se deposita en las arterias.

Seguramente ahora te estarás diciendo que conocés un montón de gente que ha fumado toda su vida y que están muy bien, pero acordate que sólo ves a los que han llegado porque los que ya han muerto, no envejecen. Seguramente no lo sepas pero en Paraguay, ahora, mueren dos personas por día a causa del tabaco y el gobierno gasta entre 120 y 150 millones de dólares al año para atender a las personas que sufren los efectos secundarios derivados del tabaquismo. Nunca es tarde para dejarlo y está en tus manos… tu salud, la de tu familia y tu país te lo agradecerán.