Está comprobado que el tabaco es un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. Algunas afecciones asociadas a los fumadores son el cáncer pulmonar, el infarto al miocardio, y el enfisema pulmonar. Sin embargo, las estadísticas no siempre los convencen para dejar el hábito.

Arrugas faciales: El cigarrillo provoca patas de gallo en las mejillas y líneas verticales alrededor de la boca. Fumar reduce el flujo de oxígeno y nutrientes de las células de la piel por estrechamiento de los vasos sanguíneos.

Impotencia sexual: Hasta 1 de cada dos hombres norteamericanos mayores de 40 años han experimentado algún grado de impotencia, estimándose que el cigarrillo es una de las principales causas físicas de la disfunción eréctil.

Dientes de color y mal aliento: Sus partículas tiñen los dientes de color amarillo y retienen en la boca bacterias productoras de olor. Frente a un mal aliento y dientes teñidos hay personas sensibles que reaccionan negativamente.

El aroma personal: Fumar produce un desagradable olor que se impregna en la piel, pelo y ropa.

Huesos frágiles: Un estudio realizado en 1977 analizó a 4.000 mujeres adultas mayores con fractura de cadera y concluyó que al menos 1 de cada 8 se debieron a pérdida de hueso relacionada al tabaquismo.

Depresión: La correlación entre fumar y depresión está bien establecida. La gente que está sin trabajo o en proceso de divorcio a menudo fuma. Está claro que hacerlo no reemplaza el rol de un siquiatra.

Un mal ejemplo: Los niños imitan a los adultos. Muchas personas que no fuman ni beben atribuyen este hábito al ejemplo que recibieron en sus casas.

Fuego: Los incendios causados por productos del tabaco están entre las principales causas de muertes por fuego

Pobre circulación: Los glóbulos rojos están diseñados para llevar oxígeno a todo el organismo. En los fumadores, las moléculas de oxígeno son desplazadas por los componentes del humo del tabaco, bloqueando su transporte lo que podría causar parálisis o pérdida de lenguaje.